domingo, 27 de agosto de 2006

Muy interesante entrevista al abad de Montserrat... la Iglesia es variada

A través de Arsenio Escolar en 20 Minutos he encontrado esta entrevista de El País, (en el link teneis la entrevista entera) que me ha parecido muy interesante y por eso Copy-Paste los greatest hits. Como siempre se admiten y agradecen comentarios:

...P. Pues lo cierto es que la jerarquía se comporta respecto del poder político como si sólo hubiera motivos para la desconfianza y el sentimiento de agravio. Seguro que usted ha reflexionado sobre cuál puede ser la razón de fondo para que esa actitud de los obispos se haya ido enconando.
R. Sí que he reflexionado sobre este tema, porque me preocupa seriamente. La Conferencia Episcopal debería esforzarse por crear un clima de confianza en el otro lado. Es verdad que existe un sector de esa jerarquía que mantiene una actitud aparentemente uniforme frente al poder político. Pero también es cierto que hay obispos que están convencidos de que la jerarquía católica tendría que tener otro estilo de comportamiento respecto del Gobierno y de la sociedad. Creo que un claro ejemplo de la necesidad de mantener otro talante de mayor delicadeza y tolerancia nos lo dio el nuevo Papa durante su visita a Valencia. Para mí, lo más elocuente fue su advertencia de que él venía a proponer cosas positivas, no a imponer nada y, mucho menos, a condenar nada. Y eso es para mí muy significativo, porque creo que a la Iglesia católica, a su jerarquía, en concreto, le cuesta mucho aceptar que su papel es el de hacer propuestas para ayudar a las personas. Los responsables de la Iglesia en España utilizan un lenguaje demasiado dogmático en lugar de otro que pueda ser comprendido por el otro...

...P. Algo que huele a nostalgia del nacionalcatolicismo de los tiempos de la dictadura, por parte de quienes desearían mantener ese omnímodo poder.
R. Sin duda. Pienso que es fácil percibir que un sector de la jerarquía católica tiene nostalgia del nacionalcatolicismo, sobre todo en ciertos círculos de la Conferencia Episcopal y, sin duda, en muchos de sus documentos y en muchas homilías. Y lo cierto es que ese nacionalcatolicismo añorado por ese sector de la jerarquía es algo del pasado. La Iglesia debe aprender a situarse en otro contexto social, y ese contexto, según la Constitución y desde la separación entre la Iglesia y el Estado, se define como un verdadero Estado laico que supone eso: una separación real entre lo que es el Estado y su lógico derecho a promulgar leyes, y lo que es la Iglesia y la misión de la Iglesia, que no tiene esa capacidad legislativa. Eso no quiere decir que la Iglesia deje de decir lo que crea que debe decir en relación con la dimensión trascendente de la persona, porque eso es enriquecedor para sociedad, pero teniendo siempre presente que en un Estado aconfesional o laico, la voz de la Iglesia es una voz que no puede imponer sus criterios a los legisladores.

P. ¿A qué tienen miedo los defensores de esa concepción confesional del Estado? ¿A perder el poder, o la influencia en una sociedad que ya no controlan?
R. Querría creer que tienen miedo a que se pierdan determinados valores, aunque también les preocupa ver cómo se les va de las manos el poder que tuvieron. Pero creo también que lo que quieren es mantener una manera determinada de entender España. Y también hay un proceso que a ellos, a la jerarquía católica más conservadora, les preocupa muchísimo, yo diría que les desborda realmente, que es el proceso de secularización de la sociedad española. La cuestión sobre la que se debe interrogar la Iglesia no debe estar en relación con lo que ellos identifican como crisis de fe, sino en responder con honestidad a la pregunta de por qué no hemos sabido conectar el mensaje del Evangelio con las inquietudes de la gente. Eso es lo que debería preocuparles, lo que debería preocuparnos a todos. Desde mi punto de vista, ha fracasado el lenguaje, el planteamiento demasiado intransigente de ciertos temas que angustian al mundo moderno, y, sin duda, el no aceptar que, al final, el hombre decide libremente sobre su vida, diga lo que diga la Iglesia. Hoy, la Iglesia no está presente en la sociedad y, lo que es peor, cuando está presente, lo está de modo inadecuado, cuando no ridículo.

P. Me imagino que esa realidad de su "desaparición" de la sociedad les debe resultar muy dura. Pero ellos lo resuelven con una explicación realmente desconcertante: aseguran que la Iglesia en España está siendo perseguida.
R. Yo creo que es faltar a la verdad decir que la Iglesia está perseguida en España. Se puede decir que es criticada, o ignorada, pero tiene total libertad para decir lo que quiera, para salir a la calle cuantas veces quiera (que ya lo hace). Lo que la jerarquía católica no quiere entender es que España ya no es lo que era. Esto, que a algunos nos resulta fácil de comprender, resulta insoportable para sectores de la Iglesia que no aceptan los cambios democráticos. De ahí vienen los encontronazos y los conflictos con un Gobierno que tiene que gobernar para toda la sociedad, y no sólo para los católicos...

...P. Pero, con la excepción de hoy, y de su persona, la Iglesia contemplativa calla. Que es tanto como otorgar, como ser cómplice. Y lo malo es que, para la gente, la voz de la Iglesia son ellos: Cañizares, Rouco Varela...
R. ¡No, no! ¡Gracias a Dios hay otras voces en la Iglesia! Por ejemplo, en el tema de la COPE, que yo ya no la escucho, he hecho algunas gestiones en el Vaticano, en la Nunciatura, y firmé un documento que se envió a la Conferencia Episcopal protestando por sus contenidos. Creo que es lamentable que los obispos no tengan el coraje de poner freno a la estrategia de envenenamiento de la sociedad que llevan a cabo los más destacados colaboradores de la emisora. Así lo dije y lo sigo diciendo, y me parece muy triste que no haya una mayoría de obispos que tengan el valor de poner fin a una situación que contradice y repugna abiertamente los valores del Evangelio y también los de la convivencia democrática. Me atrevo a decir que los obispos mantienen la COPE en esos niveles de beligerancia porque les interesa mantener, también, lo que ellos pueden considerar una situación de equilibrio con... con la SER, aunque pienso que la SER no es tan radical como la COPE... En definitiva, la Conferencia Episcopal mantiene la COPE como está por una estrategia política y no eclesial...

...P. Lo cierto es que hemos visto una sintonía total entre las tesis del PP y la actitud de la jerarquía. ¿Por qué? ¿Qué razones les llevan a esa complicidad tan explícita?
R. Creo que la jerarquía católica tiene la convicción de que hay que defender lo que ellos llaman la unidad de España, que, según ellos, los nacionalistas quieren romper. Ellos mantienen que la unidad de España, según ellos la entienden, claro, es un bien moral, lo cual es absolutamente falso y no tiene base teológica. Pero lo más importante es que, desde mi punto de vista, la Iglesia no debe quedar identificada con ningún partido concreto, en este caso con el PP como lo está haciendo. Lamentablemente, la mayoría de obispos creen que los nacionalismos ponen en peligro la unidad de España, y eso no es así. Una cosa es la unidad de fe, y otra muy diferente, el tema de la organización política de una sociedad, de un Estado que puede tomar mil formas...

3 comentarios:

el tigre transalpino dijo...

Esta frase no es muy acertada, ¿no?:
"Hoy, la Iglesia ... cuando está presente, lo está de modo inadecuado, cuando no ridículo". Y hombre, generalizar así... me suena que tiene organizaciones benéficas importantes que este abad se pasa por el forro. Por lo demás, creo que tiene bastante razón.

Para mi la SER es como la COPE, sólo que sin el enajenado de las mañanas (la verdad es que ya no escucho ninguna de las 2 emisoras). Los de la SER disimulan mejor. Gabilondo es patético.

Leon dijo...

A ver, yo no estoy de acuerdo con todo lo que dice, pero sí creo que la Iglesia, que es muy diversa (por suerte) tiene unos portavoces, lease Cañizares, Rouco o la Cope, que le hacen mucho daño. Y a veces, por desgracia hacen el ridículo.

el tigre transalpino dijo...

uuyyy, me ha fallado el comentario anterior.

Lo que decía es que sí, es cierto lo del daño que le hacen algunos. Y que el abad tiene sus opiniones y lo bueno es que las ha podido decir, ¿o no?