viernes, 21 de julio de 2006

Más reflexiones de Chris Stevens en Doctor en Alaska...

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Últimamente en Microsiervos están recuperando algunos de los mejores monólogos de Chris Stevens en K-OSO en Doctor en Alaska.
Sobre la serie hay links muy buenos como estos:
http://www.gate.net/~kimi/ y http://home.comcast.net/~mcnotes/fans.html

De las primeras notas que puse en el blog fue sobre esa serie tan buena (y tan maltratada por la televisión pública) hace cosa de un mes... Maggie O'Connell. Un comentario decía, con razón, que es una serie que nunca te cansas de ver.

"He estado pensando en esa antigua adivinanza zen: ¿Cuál es el sonido de una mano que aplaude? Yo opino que ninguno. Si no hay dos manos, no hay aplauso. Es muy simple. Estrellas, galaxias, aplausos. ¿Qué quiere decir? Quiere decir que todos necesitamos a alguien. Seas una constelación o un protón, un Yin o un Yan, todos relacionados con todos. Como Romeo y Julieta, el pescado y las patatas, Tommy y Jerry, Gilbert y Sullivan, Matt y Jeff, Land y Fontaine, Epi y Blas, Wilbur y Orville, caballos y vaqueros, reyes y coronas, Bogart y Bacall, Marco Antonio y Cleopatra."

Interesante reflexión sobre el amor, la amistad y la necesidad de los demás. En fin, que no somos islas.
En las últimas temporadas de la serie, al final de un episodio había una escena inolvidable. Joel Fleischmann (el doctor judío de Nueva York "confinado" en un pueblo perdido de Alaska) se ha retirado del mundanal ruido a un pueblo aún más perdido no se sabe bien si a encontrarse a sí mismo o a perderse del todo. Maggie O'Connell va a buscarlo para llevarle una tarta de cumpleaños después de esa relación tan extraña, amigos-te quiero-te odio-amigos-te quiero-te odio..., y el episodio termina con los dos tomando la tarta con una chimenea de fondo y los Gypsy Kings cantando Caminando por la arena. Inolvidable.

El tigre opina...

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Con más material muy bueno en www.unaaldia.net

jueves, 20 de julio de 2006

Sigue la guerra en Oriente Medio y sigue el calor...

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Ayer fuimos a dar una vuelta por Ginebra y antes de cenar paseando por uno de los puentes sobre el Ródano nos cruzamos con un montón de gente que llevaban banderas del Líbano. También vimos pancartas tiradas en el suelo. Acababa de terminar una manifestación contra los ataques del ejército israelí en el Líbano, según el periódico de aquí unas 400 personas. Uno no puede evitar pensar que en estas guerras siempre acaban pagando los pobres. Las noticias son las mismas de siempre, las de las guerras conocidas y las guerras olvidadas (que las hay y muchas) Hablan de los muertos, los heridos y los refugiados como simples números. Parece que la vida no vale nada.
Yo personalmente no sería capaz de distinguir físicamente a un israelí de un jordano, un libanés o un sirio. Y ahí están matándose los unos a los otros por un pedazo de tierra para llenarlo de tumbas. Y conste que no puedo evitar simpatizar con la parte más débil, que en este caso está claro que son los libaneses y los palestinos. En fin, muy triste, una vez más.

El amigo Voltaire, que vivió por estas tierras ginebrinas un tiempo, dijo una vez: "Los pueblos a quienes no se hace justicia se la toman por sí mismos más pronto o más tarde. "

PD: Por cierto, que aquí seguimos friendonos arriba en el periódico lo de "après-midi 33º" no es coña. Aunque el viaje ha sido mejor de lo esperado (al final casi siempre pasa eso), sigo teniendo sensaciones encontradas.

Quando a tristeza nao tem fin... Maracanazo

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El fútbol es sólo un deporte, pero también sirve muchas veces para establecer comparaciones con cosas y sensaciones que suceden en la vida, como la tristeza o la alegría. Tampoco es que haya que sacarlo de madre porque no dejan de ser 22 señores en calzones detrás de un balón y si se gana bien y si se pierde pues un poco menos bien. Pero bueno, la historia de una derrota de Brasil y una victoria de Uruguay fue algo más que un partido de fútbol. Como decía el gran Vinicius de Moraes a veces la "Tristeza não tem fim"

Secuelas del Maracanazo: Tras perder por 2-1 ante Uruguay el domingo 16 de julio el partido decisivo del Mundial 1950 en el estadio Maracaná de Río de Janeiro la selección de Brasil entró en un luto que la hizo no volver a jugar un partido hasta pasados dos años del hecho. Inclusive, a partir de ese momento, dejó de utilizar su tradicional conjunto de medias, pantalón y camiseta blanca con puños y cuello azul el cual venía usando desde sus comienzos.
-Cadena perpetua: "En Brasil la pena que la ley establece por matar a alguien es de 30 años. Están por cumplirse 50 de aquella final y yo sigo encarcelado: la gente todavía dice que soy el culpable". Moacyr Barbosa (portero de la selección brasileña en el Mundial 50)
-Ni olvido ni perdón: "Si no hubiera aprendido a contenerme cada vez que la gente me reprochaba lo del gol, habría terminado en la cárcel o en el cementerio hace mucho tiempo", reveló en una de sus pocas apariciones públicas Moacyr Barbosa antes de conmover a la audiencia televisiva al narrar el episodio más amargo de su larga cadena perpetua: "Fue una tarde de los años 80 en un mercado. Me llamó la atención una señora que me señalaba con el dedo, mientras la decía en voz alta a su chiquito: Mirá, hijo... Ese es el hombre que hizo llorar a todo Brasil".
-Cumplidos: Antes de que salieran al campo de juego del Maracaná para afrontar el partido decisivo del Mundial 50, dirigentes de la Asociación Uruguaya fueron al vestuario y le dijeron a sus jugadores que venían a brindarles todo su apoyo y que estaban orgullosos de ellos, pero que no se expusieran a una vergüenza como que los llenaran de goles. Con que sólo les conviertan cuatro estaba bien, que jugaran tranquilos, que ya estaban cumplidos. A lo que Obdulio Varela, el capitán, contestó: "Cumplidos... solo si somos campeones".
-Partido con mayor asistencia: El partido con mayor asistencia en la historia fue el encuentro decisivo del Mundial 1950 entre Brasil y Uruguay.Para él fueron pagadas 199 854 entradas, además se sabe que esa tarde en el Maracaná hubo unos pares de miles de espectadores más.
-Me la veía venir: Tras la concreción del segundo gol uruguayo en el partido decisivo del Mundial 50 el comentario de Ary Barroso para una de las emisoras más escuchadas de Brasil fue el siguiente:- Lo sabía... Yo lo sabía... Yo ya lo sabía...Se levantó, dejó de transmitir y se fue. Al día siguiente anunció: No relato más. Y cumplió.
-Dame fuego...: Corrían los años 80 cuando, en vísperas de una remodelación, el administrador del estadio Maracaná le regaló a Moacyr Barbosa los palos y el travesaño del viejo arco fatídico. Antes de comprobar si se trataba de un gesto afectuoso o de otra burla no dudó en sacar provecho de la jugada. Convocó en su casa a los pocos amigos que le quedaban y una vez que la mesa armada el patio se pobló, el anfitrión ceremonioso y resuelto le dio fuego a los maderos, todavía pintados de blanco, y remató el pequeño exorcismo con una parrillada.
-A la heladera: Tras el tanto convertido por Friaca en el partido decisivo del Mundial 1950, Obdulio Varela reaccionó de una manera extraña: con el balón bajo el brazo se dirigió hacia el juez de línea y el árbitro donde pasó casi dos minutos hablando con ellos. Según él mismo explicó, trataba de enfurecer a los rivales y enfriar el partido: "Los brasileños estaban furiosos, la tribuna gritaba... un jugador me vino a escupir, pero yo, nada, serio no más. Cuando volvimos a jugar, ellos estaban ciegos... no veían ni su arco de furiosos que estaban".
-Por si las moscas: Pasados "tan sólo" 44 años del Mundial 1950 Moacyr Barbosa, arquero brasileño durante el torneo, ya viviendo de favor en la casa de una cuñada y sin más ingresos que una jubilación miserable, fue a la concentración de Brasil a brindarles aliento y a desearles suerte a los jugadores que se preparaban para el Mundial de EE.UU. 1994. Pero esto no le fue posible, las autoridades le prohibieron la entrada: no sea cosa que traiga mala suerte.
(En este estupendo blog hay montones de referencias sobre ese partido. Muy divertido el blog entero: http://mivisiondelfutbol.blogspot.com/)

miércoles, 19 de julio de 2006

El silencio...

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Oye, hijo mío, el silencio. Es un silencio ondulado, un silencio, donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo.

(Romance del Cante Jondo - Federico García Lorca)

martes, 18 de julio de 2006

Flashback por la mañana...

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El Flashback (en inglés: escena retrospectiva) es una técnica utilizada tanto en el cine como en la literatura que altera la secuencia cronológica de la historia, conectando momentos distintos y transladando la acción al pasado. En literatura The Sound and the Fury de William Faulkner o Pedro Páramo de Juan Rulfo son dos ejemplos significativos.
También se llama analepsis.
El flashback es una vuelta repentina y rápida al pasado del personaje. Es diferente al raconto, que es también un quiebre en el relato volviendo al pasado, pero este último no es tan repentino y es más pausado en lo que refiere a la velocidad del relato.