"Me gustaría que me dijeras como hace uno para saber cual es su lugar. Yo por ahora no lo tengo. Supongo que me voy a dar cuenta cuando esté en un lugar y no me pueda ir. Supongo que es así."
Un lugar en el mundo, obra maestra absoluta del argentino Adolfo Aristarain de 1992.
"A mi también a veces me da bronca no tenerte al lado para poder hablar con vos. A veces nos hacés mucha falta viejo."
Porque siempre nos hacés mucha falta. Pero algun día como hoy mucho más aún. .
PD: Este post es exactamente igual que el de hace hoy un año.
Fascinante esta historia que escuché el otro día en un documental. Resulta que un profesor de Yale llamado Stanley Milgram ideó un experimiento para comprobar hasta que punto el ser humano es obediente, incluso llegando a ir en algunos casos contra sus propias convicciones. El mismo Milgram resumió sus investigaciones en: "Los aspectos legales y filosóficos de la obediencia son de enorme importancia, pero dicen muy poco sobre cómo la mayoría de la gente se comporta en situaciones concretas. Monté un simple experimento en la Universidad de Yale para probar cuánto dolor infligiría un ciudadano corriente a otra persona simplemente porque se lo pedían para un experimento científico. La férrea autoridad se impuso a los fuertes imperativos morales de los sujetos (participantes) de lastimar a otros y, con los gritos de las víctimas sonando en los oídos de los sujetos (participantes), la autoridad subyugaba con mayor frecuencia. La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio" Stanley Milgram. The Perils of Obedience (Los peligros de la obediencia. 1974)
La historia completa en detalle del experimento y sus conclusiones se puede leer AQUI.
“El CD es una metáfora de la modernidad del país. Imagine que transitando por el presente a 160 kilómetros por hora –señala el historiador Ramachandra Guha, autor de La India después de Gandhi– nos detenemos ante un semáforo y abrimos la ventana. Un ancianito pasa en bicicleta por un sendero que corre junto a la autopista y mientras esperamos impacientemente a que cambie la luz, el hombre nos previene, pide que bajemos la velocidad, que no seamos temerarios y obcecados en nuestra búsqueda de crecimiento, riqueza y bienes materiales. Pues bien, el hombrecillo de la bicicleta es Gandhi, nuestra conciencia, y a pesar de todos los cambios que la India ha experimentado, no podemos ignorarlo”. En National Geographic, en una estupenda historia sobre el CD, el Cuadrilatero Dorado, la mayor autopista del mundo que se está construyendo en la India.
La India, que país tan enorme y tan complejo. (link1 , link2, link3)
Menudo triunfo. La verdad es que no lo esperaba. Ni yo ni creo que el 99% del personal, así que más mérito aún, con todo en contra, la falta de fe de los tuyos, el público en la pista y el equipo rival. Felicidades, enhorabuena y todo lo que se pueda decir. Por ganar y por creer en ellos mismos.
Sellado el disgusto del caso, siempre será mejor entender que precipitarse en el abismo del tango fatal. El equipo español es un legítimo, honroso y portentoso ganador de la Ensaladera porque lo suyo fue ejemplar en múltiples sentidos. En primer lugar afrontó sin dramas la sensible pérdida del número uno del mundo. Del as de espadas. En esa sintonía asumió humildemente su condición de punto en tierras de una banca poderosa, pero lejos de expresar debilidad esa misma humildad redundó en mayor compromiso y mayor cohesión. De allí su capacidad de sobreponerse rápidamente al feo traspié de su segunda carta brava (David Ferrer) para desde entonces nutrirse de todas las circunstancias que amenazaron con derrumbarlo. Los españoles, digámoslo, fueron superiores en todos los indicadores, incluido el del buen deportista. (Unos verdaderos caballeros. Da gusto ser vencido por gente así.) Por carácter transitivo, los jugadores argentinos dieron toda la sensación de haber transitado de un modo insuficiente la vereda de la comunión de fuerzas. Desde luego que ya vendrán las frases de ocasión, las desmentidas y otras variantes de la autocomplacencia o del franco Pilatos --en todo caso cada quien se las verá con el imperativo de su propia conciencia-- pero no fue indispensable demasiada perspicacia para registrar que tanto lo bueno cuanto lo malo se plasmaron al son de esfuerzos disgregados. La vida sigue, la Davis sigue, pero habrá que ver cuándo y cómo se vuelve a disponer de un escenario tan favorable. Argentina era el granero del mundo, con todos los climas, y etcétera, pero pasó lo que pasó. ¿No será tiempo de aprender alguna lección?
La música de Bryn Christopher, The Quest:
PD: Por cierto a estas horas del lunes 24 de Noviembre la web de la Federación Española de Tenis nos anuncia la primicia de que se ganó el doble... (link)